[EINSTEIN
Y LA RELIGIÓN (*)]
El
origen de la ciencia y la religiosidad cósmica:
Para Einstein
la ciencia se constituye a partir de un sentimiento, o emoción, de carácter
religioso, que conduciría, de algún modo, a una forma especial de religiosidad.
Esta concepción es presentada por él en una variedad de formas, entre
las cuales nos parece suficientemente representativa la siguiente:
"Usted
difícilmente encontrará entre las mentes científicas más profundas
una que no tenga su propio sentimiento religioso. Pero es diferente
de la religión del hombre ingenuo. Para este último Dios es un ser
de cuyos cuidados espera beneficiarse y cuyos castigos teme; la sublimación
de un sentimiento similar a aquél del hijo por su padre, un ser frente
al cual uno se encuentra, por así decirlo, en una relación personal,
no importa cuán profundamente pueda ésta estar teñida de temor.
Pero
el científico está poseído por un sentido de causación universal.
El futuro, para él, es en cada punto tan necesario y determinado como
el pasado. Su sentimiento religioso adopta la forma de un embelesado
asombro ante la armonía de la ley natural, la que revela una inteligencia
de tal superioridad que, comparada con ella, todo el sistemático pensamiento
y acción de los seres humanos es un reflejo totalmente insignificante.
Este sentimiento es el principio guía de su vida y obra, en cuanto
consigue liberarse de los grillos del deseo egoísta. Es, más allá
de toda duda, muy semejante a aquél que ha poseído a los genios religiosos
de todos los tiempos." (26)
La
tesis de Einstein de que la ciencia surge a partir de un sentimiento
de carácter religioso, no puede ser aceptada tan fácilmente, y presenta
serios problemas. El primero es que no nos explica por qué aquel sentimiento
de temor reverencial hacia el orden y la magnitud del Universo, se traduciría,
en un caso, en una religiosidad antropomórfica, con una liturgia y una
teología, y en otro, en la religiosidad cósmica de ciertos filósofos
y científicos. Por otro lado, se pregunta uno, ¿no sería más simple
y más adecuado denominar metafísico, a aquel sentimiento a partir
del cual se originaría la ciencia, en vez de asignarle las cualidades
de un sentimiento propiamente religioso?
Veremos,
más adelante, cómo dentro de la propia concepción einsteniana de la
religión se contienen los elementos de solución a esta dudas y problemas.
Pero esto sólo se hará manifiesto en el contexto de un examen más detallado
de su concepción de una religión o religiosidad cósmica.
Einstein
nos ha dado diferentes expresiones de su idea de una religión cósmica,
tanto en sus artículos de corte semipopular, como en respuesta a preguntas
que sobre sus creencias le formularon espistolarmente diferentes individuos.
Por ejemplo la contestación siguiente de Einstein, a una consulta hecha
en marzo de 1954 por un correpondiente ateo, quien, luego de leer un
artículo acerca de las creencias religiosas del físico, le manifestó
sus dudas sobre la veracidad de las afirmaciones allí contenidas:
"Era,
por supuesto, una mentira (lie) lo que Ud. leyó acerca de mis
convicciones religiosas, una mentira que ha sido sistemáticamente
repetida. Yo no creo en un Dios personal y no he negado nunca esto
sino que lo he expresado claramente. Si hay en mi algo que puede ser
religioso, por tanto, es la admiración sin límites por la estructura
del universo, hasta donde la ciencia puede revelarlo". (27)
O
esta otra respuesta a una carta, enviada a Einstein in Berlín el 5 de
agosto de 1927, por un banquero de Colorado:
"No
puedo concebir un Dios personal que influiría directamente en las
acciones de los individuos, o que juzgaría directamente a las criaturas
de su propia creación. No puedo hacer esto a pesar del hecho de que
la causalidad mecanística ha sido, hasta cierto punto, puesta en duda
por la ciencia moderna.
Mi
religiosidad consiste en una modesta admiración por el espíritu infinitamente
superior que se revela en lo poco que nosotros, con débil y transitorio
entendimiento, podemos comprender de la realidad." (28)
Es
decir, el sentido específico que el término 'religión' tiene para Einstein
es el de un sentimiento de admiración hacia la estructura del
universo acompañado de la creencia de que ella sería la expresión
de una entidad de naturaleza espiritual que la habría creado y, presumiblemente,
la mantendría contínuamente en existencia. Esta religiosidad no reconocería
ni exigiiría la creencia en ningún Dios de tipo personal que le haría
demandas morales a los seres humanos. Puesto que Einstein postulla que
la ciencia se oroginaría en aquel sentimiento, es impoortante para él
dar cuenta de la diferencia que existiría entre el "sentimiento
religioso" del Científico y el ssssssentimiento religioso"
del científico y el sentimiento religioso característico del simple
creyente o el místico:
"El
sentimiento religioso engendrado al experimentar la comprensibilidad
lógica de profundas interrelaciones es de una clase algo diferente
de aquel sentimiento que uno usualmente llama religioso. Es más un
sentimiento de temor reverencial y de admiración ante el esquema que
se manifiesta en el universo material. No nos conduce a dar el paso
de construir un ser como divino en nuestra propia imagen -un personaje
que nos hace demandas y que toma interés en nosotros como individuos.
No hay en éste (universo) ni voluntad ni propósito, no un deber, sino
un puro ser. Por esta razón gente de nuestro tipo ve en la moralidad
un asunto puramente humano, aunque el más importante en la esfera
humana. (29)
Pero
Einstein no nos suministra una verdadera explicación psicológica de
las diferencias que habría entre el sentimiento religioso propiamente
tal y el característico del hombre de ciencia, sino que simplemente
se limita a darnos una somera descripción de ellas. Tampoco se nos da
ninguna razón de por qué el sentimiento religioso cósmico no conduciría
a una concepción antropomórfica de Dios. Pero lo más significativo en
este pasaje es que pone de manifiesto que Einstein no distingue entre
lo que en realidad son dos clases diferentes de sentimientos. Por un
lado el asombro y la admiración ante la organización y racionalidad
del Universo, por el otro el temor reverencial hacia ellas. Es
manifiesto que en el propio Einstein estos sentimientos se encontraban
profundamente integrados, tanto como lo es el hecho de que en otros
hombres de ciencia, filósofos y personas comunes, tales sentimientos
de asombro y admiración no llegan a traducirse en un temor reverencial
hacia la organización, o hacia el "organizador" del universo.
El primer tipo de sentimiento bien pudiera ser denominado "metafísico";
mientras que sólo el segundo tiene un carácter propiamente religioso.
Maurice
Solovine, un amigo de su juventud, debe haber llamado la atención de
Einstein sobre lo inadecuado que es emplear la palabra 'religión' para
referirse a aquel primer tipo de sentimiento, recibiendo la siguiente
respuesta del físico en una carta de 1951:
"Bien
puedo entender tu aversión a usar el término 'religión' cuando lo
que se quiere significar es una actitud psicológica y emocional que
se muestra más claramente en Spinoza. Pero no he encontrado una mejor
expresión que la de 'religioso' para la confianza en la naturaleza
racional de la realidad, en cuanto ella es accesible a la razón humana."(30)
Como
hemos visto, por detrás de la cuestión terminológica se en- contraba
aquella indistinción entre lo que hemos denominado la actitud "metafísica"
y la actitud "religiosa", que se hace aquí aún más patente,
porque es manifiesto que la confianza del científico en la naturaleza
racional de la realidad puede expresarse, y se expresa en realidad a
menudo, como un sentimiento completamente secular.
Introducción
| El
retorno de lo reprimido | El origen de la religión
según Einstein | Las relaciones entre ciencia
y religión | El origen de la ciencia y la religiosidad cósmica |
Una respuesta alternativa del origen de la ciencia
| Religión y ciencia en el pensamiento de Einstein
| Consideraciones
finales
26. Albert
Einstein, Ideas and Opinions. pág. 40. Destacado nuestro.
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27. Albert
Einstein, The Human Side.(Princeton, Princeton University Press, 1979),
pág. 38. Destacado nuestro.
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28. Albert
Einstein, Op. Cit., pág. 58. Destacados nuestros.
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29. Albert
Einstein, Op. Cit., pp. 60-61. Destacados nuestros.
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30. Albert
Einstein. Letters to Solovine.(New York, Citadel Press, 1993), pág.
119. Destacado nuestro. Citado por Ronald W. Clark. Einstein. The Life
and Times, pp. 413-414.
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